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El inicio de las vacaciones de Navidad está ya muy cercano, y aunque tradicionalmente han sido unas fiestas para compartir en familia. Cada vez son más los grupos de amigos que se desplazan para celebrar estas fechas fuera.

La noche del 31 de diciembre es especialmente arriesgada para nuestra propiedad de alquiler vacacional. Ya que son muchos los grupos de gente que se juntan en una casa previamente alquilada, para organizar una fiesta, que habitualmente se les va de las manos.

Ante estas situaciones, afortunadamente tienes a tu disposición una serie de recursos que te permitirán protegerte lo máximo posible ante los posibles riesgos.

El más importante de todos es contratar un seguro de alquiler vacacional. Existen varias modalidades, pero lo más recomendable es contar con uno que incluya pólizas especiales para este tipo de viviendas.

Por ello, asegúrate de que el tuyo cubra todas las situaciones posibles que como propietario te podrían hacer perder dinero: desde hacer arreglos en la casa, la obligación de pagar un desperfecto o reclamaciones de terceros.

Riesgos de tener inquilinos poco respetuosos

Cuando tenemos la mala suerte de tropezar con inquilinos poco cuidados con los bienes ajenos, debemos tener en cuenta que estos nos pueden ocasionar muchos problemas. Y lo peor es que no sólo lo harán en tu propiedad, sino también con los vecinos que viven en las residencias cercanas. Estos son los riesgos más habituales a los que te puedes enfrentar en esta situación:

Gastos suplementarios de limpieza

Cuando los inquilinos que habitan en tu casa son problemáticos, en la mayoría de los casos, suelen dejar la vivienda de alquiler vacacional mucho más sucia de lo normal.

En este caso, será necesario contratar un servicio que nos realice una limpieza más profunda de lo habitual. Y además de significar un gasto extra, te puede retrasar a la hora de tener la propiedad lista para los siguientes inquilinos.

Daños irreparables

Otro problema que suele acarrear tener visitantes poco respetuosos es que el comportamiento inadecuado de estos puede producir destrozos en tu propiedad.

Los daños en los objetos de decoración, o incluso en el mobiliario, son habituales cuando nos tropezamos con este tipo de usuarios. Por eso, es conveniente que los objetos que tengas en tu vivienda de alquiler vacacional no sean ni excesivamente caros ni con un gran valor sentimental. Así, el disgusto será algo menor.

Mala reputación

Como en cualquier otro negocio, en el alquiler vacacional adquirir una mala reputación puede acabar con nuestra fuente de ingresos en gran medida, echando por tierra todo el esfuerzo invertido.

Los inquilinos problemáticos nos pueden hacer perder clientes. Bien porque las reparaciones no se lleven a cabo de manera adecuada, o porque nos pase desapercibido algún desperfecto que se encontrarán los siguientes huéspedes.

Vecinos descontentos

Por último, tener inquilinos problemáticos puede provocar las protestas de los vecinos. Si nuestros clientes son poco respetuosos con las horas de descanso y hacen mucho ruido, sobre todo por la noche, o si crean desperfectos en las zonas comunes, los vecinos se quejarán y pueden incluso perjudicar a futuros usuarios.

Cómo prevenir los riesgos derivados de un mal inquilino

Todos estos inconvenientes derivados de la presencia de inquilinos indeseables se pueden prevenir en gran medida. O al menos, podrás minimizar las consecuencias negativas de su paso por tu propiedad.

Tener un seguro adaptado

Si eres propietario de una vivienda con fines turísticos, es imprescindible que contrates un seguro de alquiler adecuado. Esta medida te protegerá de manera integral ante cualquier problema que pueda surgir y cubrirá los daños ocasionados, tanto en la propiedad como en todos los objetos que haya en su interior.

Existen compañías especializadas en este tipo de servicios, que te pueden asesorar sobre qué producto te conviene más, dependiendo de tus necesidades concretas. En estos seguros, existen varios niveles, desde el más básico hasta los más completos, que incluyen pólizas multirriesgo que cubren hasta los desperfectos por incendios, inundaciones e reclamaciones de terceros.

Conocer a sus inquilinos

Es en muchas ocasiones, es bastante complicado conocer quién se esconde realmente detrás de la persona que se pone en contacto con nosotros a la hora de alquilar nuestra vivienda vacacional. Sobre todo, cuando las reservas se realizan online.

Por eso, es conveniente que mantengas al menos una conversación telefónica con el cliente, y en la medida de lo posible, dar la bienvenida personalmente al inquilino cuando van a realizar el check in.

Por otro lado, ciertas plataformas de alquiler de viviendas como Airbnb o Booking ofrecen opiniones de los huéspedes sobre los inquilinos y su comportamiento. Esta información te puede ayudar en gran medida, ya que podrás comprobar si son problemáticos y han alquilado antes otra propiedad en la que hayan provocado algún desperfecto.

Establecer un depósito de seguridad

Esta medida es muy útil, ya que te ayuda a cubrir gastos cuando se produce un accidente y los inquilinos estropean algo en tu propiedad por mal uso.

Pero además, esta alternativa suele ser un elemento muy disuasorio para clientes problemáticos.

En conclusión, es necesario estar protegido ante los posibles riesgos a los que estamos expuestos al alquilar una vivienda vacacional. Por ello, deberemos tener un seguro en regla, que cubra tanto el continente como el contenido y, en medida de lo posible, estar muy atentos a la hora de elegir a los inquilinos.

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